Aunque estos consejos son muy básicos, siempre vienen bien para visitar cualquier ciudad de China y de gran parte de Ásia.
Aunque es una frase que todos sabemos desde pequeños, en China cobra mayor importancia. En Shanghái los pasos de cebra no significan nada y los semáforos normalmente tampoco, por lo que mirar antes de cruzar e ir con precaución es imprescindible. Lo mejor es cruzar cuando cruza más gente.
La calidad del agua en Shanghái y en toda China es muy mala y la gente local sólo bebe agua embotellada o tratada previamente. Si en los restaurantes os ofrecen agua no tenéis que preocuparos, siempre es purificada.
Aunque no es tan cansado como en Pekín, en las tiendas de artesanía, antigüedades y regalos, el regateo es imprescindible. Lo mismo sucede con los vendedores callejeros.
Muchas tiendas y restaurantes aún no aceptan tarjetas de crédito, y en los que son aceptadas a veces no funcionan, por lo que llevar dinero es vital.
Si lleváis sólo una tarjeta se la puede tragar el cajero, se puede desimantar o simplemente puede no funcionar. Este consejo es aplicable en cualquier viaje.
Fortasec, Almax, Ibuprofeno y Aspirinas nos resultan imprescindibles. Unas tiritas siempre vienen bien.
Los chinos son muy puntuales, a veces tanto que las cosas comienzan antes de lo previsto.
Esto se aplica a la gente que se os acerque por la calle, los trabajadores de los hoteles están a salvo de esta generalización.
En la gran mayoría de las atracciones de China los estudiantes tienen descuentos que pueden llegar al 50%. Para poder aprovecharlo no olvidéis llevar con vosotros un documento identificativo con foto.
Aunque no está bien que lo digamos aquí, dado que los chinos no se enteran de mucho, si presentáis cualquier carnet con foto, ya sea el de la biblioteca o el carnet de identidad, tendréis los descuentos de estudiante.